En el extracto aparece un recibo de una empresa que no recuerdas, a veces con un nombre casi igual al de un servicio que sí usas. No es una transferencia: es un adeudo domiciliado. Alguien ha cargado tu cuenta con una orden de cobro. La normativa de servicios de pago te da herramientas distintas de las de un Bizum que tú enviaste, y conviene no mezclarlas en la misma frase cuando hables con el banco.
Dos derechos, dos plazos
| Qué pasó | Qué pedir | Plazo orientativo |
|---|---|---|
| Firmaste o aceptaste el adeudo, pero quieres devolverlo | La devolución del adeudo autorizado | Ocho semanas desde el cargo, con carácter general |
| Nunca diste la orden ni el mandato | Que lo traten como operación no autorizada | Sin demora y, como máximo, trece meses desde el cargo |
| El importe o el concepto no son los pactados | Que revisen si la orden se ejecutó mal | Comunícalo en cuanto lo veas |
Las ocho semanas no son un consejo comercial del banco: son el plazo general para pedir la devolución de un adeudo que sí estaba autorizado. Si dejas pasar ese plazo y el mandato era válido, la discusión se complica. Si el mandato es falso —una suscripción que nunca aceptaste, un IBAN usado tras un phishing—, no te conformes con la devolución de un solo recibo: pide que anulen la orden de domiciliación para que no se repita el mes que viene.
Qué escribir, en cuatro líneas
- Fecha e importe del cargo, y el nombre del emisor tal como sale en el extracto.
- Si autorizaste el mandato o no. Si no lo autorizaste, dilo con esa claridad.
- Que solicitas la devolución y la baja de la orden de adeudo.
- Un correo donde quieres la respuesta y el número de reclamación.
No hace falta citar diez artículos. Sí hace falta que el escrito distinga el recibo de otras transferencias que pudieras haber hecho el mismo día a la misma estafa. Esas otras se reclaman por su régimen, como se explica en pagos con tarjeta o transferencia.
Un SMS de «suscripción activa» no es un contrato: guárdalo, pero no pulses el enlace para darte de baja. La baja del adeudo se pide a tu banco, no en la web que te acaba de cobrar.
Si al mes siguiente vuelve a aparecer
Vuelve a reclamar ese cargo nuevo y adjunta la reclamación anterior. Un adeudo repetido después de haber pedido la baja es un hecho distinto. Pide al banco la fecha en la que transmitieron la revocación del mandato. Si te dicen que «la empresa lo ha vuelto a presentar», que conste por escrito. La denuncia tiene sentido cuando hay un patrón, no solo un recibo de pocos euros: el cauce está en cómo denunciar, y sirve también cuando el fraude no es de inversión sino de un cobro indebido.
No pagues a un tercero para «cancelar todos tus recibos». Tu banco puede tomar la orden de no adeudar a ese emisor. Quien te cobra por adelantado por esa gestión está fuera del cauce, en la lógica de las estafas de recuperación.
Revisa el extracto hacia atrás, no solo el último recibo. A veces el mismo emisor lleva tres meses y solo has visto el último. Cada cargo tiene su fecha y, si pides la devolución del adeudo autorizado, las ocho semanas se cuentan desde ese cargo, no desde el día en que te diste cuenta del más reciente. Lista los que aún estén en plazo y no agrupes importes distintos en una sola cifra. Si uno de ellos es claramente anterior y nunca diste la orden, trátalo como no autorizado en un párrafo aparte del mismo escrito, para que el banco no te conteste con un solo plazo que no sirve para los dos.
Qué hacer ahora
Abre el extracto de los últimos dos meses y marca cada adeudo que no reconoces, con su fecha. Reclama por escrito los que estén en plazo y pide la baja del mandato. Si el banco te contesta de palabra, pide la misma respuesta por correo. Con ese intercambio se puede ver si cabe seguir en una consulta o en revisión documental. Devolver un recibo no borra una transferencia que tú enviaste. Son derechos distintos y se ejercen por separado.



