El móvil muestra «tienes una solicitud de Bizum» de un número desconocido, de un supuesto hijo o de una tienda a la que no has comprado. La reacción de mucha gente es pagar para que desaparezca el aviso, como si fuera un recibo vencido. No lo es. Una solicitud no es un cargo. El dinero no sale hasta que tú aceptas. Ese es el derecho práctico más útil en este fraude: puedes no aceptar, bloquear y seguir con tu día.
Qué es cada aviso
| Lo que ves | Qué significa |
|---|---|
| Solicitud pendiente | Alguien te pide dinero. No debes nada por el hecho de recibirla |
| Bizum que tú enviaste | Es una orden de pago autorizada. Anularla no es automático |
| Bizum que no recuerdas haber confirmado | Puede ser una operación no autorizada. Avísala por escrito el mismo día |
| Un SMS que te lleva a una web «para devolver un Bizum» | No pulses. La devolución no se pide en un enlace |
Rechazar o ignorar la solicitud no genera intereses, ni un asiento en un fichero de morosos, ni una denuncia por impago. Quien te amenaza con eso por no aceptar un Bizum está construyendo el engaño. Si el mensaje suplanta a un organismo, compáralo con la suplantación de organismos.
Si ya le diste a aceptar
- Avisa a tu banco enseguida y pide que intenten la retrocesión. En un pago inmediato el margen es corto y el éxito no está garantizado.
- Di por escrito si confirmaste tú el envío engañado o si no reconoces haberlo pulsado. Son regímenes distintos, como se explica en la reclamación al banco.
- No envíes un segundo Bizum «para que te devuelvan el primero».
- Guarda el número de teléfono del solicitante y la hora. Sirven para la denuncia.
El banco no puede tratar una solicitud no aceptada como una deuda tuya, ni debes firmar un reconocimiento de esa supuesta deuda. Si ya aceptaste, tampoco firmes un papel en el que «admites el error» sin leerlo: limita el escrito a los hechos.
Un Bizum recibido de un desconocido tampoco te obliga a reenviar ese dinero a un tercero. Reenviarlo puede colocarte en medio del fraude. Habla con tu banco antes de moverlo y no sigas las instrucciones del desconocido.
Denuncia y silencio
Si no llegaste a pagar, no siempre hace falta una denuncia larga: puedes bloquear el número y, si el intento fue grave o se repite, contarlo en una denuncia breve. Si pagaste, denuncia con el justificante. El esquema está en cómo denunciar. Y si después te escriben ofreciendo recuperar ese Bizum a cambio de otro pago, no entres: es el patrón de estafas de recuperación.
Mira también si la solicitud llegó justo después de publicar algo en una compraventa o de escribir a un supuesto soporte. Ese contexto explica el número, pero no te obliga a pagar. Si aceptaste porque la cantidad era pequeña y «así se acababa», dilo igual: el importe bajo no convierte el engaño en un gasto doméstico que no merezca constar. Y si te han llegado varias solicitudes de números distintos el mismo día, no las aceptes en bloque para «limpiar el aviso». Cada aceptación es una orden nueva.
Guarda la captura de la solicitud pendiente antes de rechazarla, con la hora. Si más adelante el mismo número te llama haciéndose pasar por el banco, tendrás el primer aviso al lado del segundo. No hace falta una pericial para eso. Hace falta no borrar el hilo hasta haber exportado la imagen. Si el aviso ya no está porque lo rechazaste, la captura previa es lo único que demuestra el número y la cantidad que te pedían. Sin ella, el relato se queda en «me llegó algo». Con ella, se puede enseñar. No hace falta que la captura sea elegante: basta que se lean el número, el importe y la hora.
Qué hacer ahora
Si la solicitud sigue pendiente, no la aceptes y bloquea el número. Si el dinero ya salió, escribe hoy al banco y separa ese Bizum de cualquier otro cargo. Con el justificante y la hora se puede valorar el siguiente paso en una consulta o en revisión documental. El derecho más claro, mientras no hayas pulsado, es el de no pagar. Nadie convierte un aviso en una deuda solo por mandártelo.



