Los contratos por diferencias (CFD) son uno de los productos más ofrecidos por brokers online y también uno de los que más pérdidas generan entre inversores minoristas. No son ilegales, pero son productos complejos cuyo riesgo se entiende mal. Esta guía explica cómo funcionan y qué protecciones existen.
Qué es un CFD
Un CFD es un contrato entre tú y el broker por el que os intercambiáis la diferencia de precio de un activo (una acción, un índice, una divisa, una materia prima o un criptoactivo) entre el momento de apertura y el de cierre de la posición. No compras el activo: apuestas a su evolución.
Cómo funciona el apalancamiento
El apalancamiento permite abrir una posición mayor que el dinero que aportas. Con un apalancamiento de 10:1, 1.000 euros controlan una posición de 10.000. Eso multiplica las ganancias… y también las pérdidas.
| Movimiento del activo | Sin apalancamiento (1.000 €) | Apalancamiento 10:1 (posición 10.000 €) |
|---|---|---|
| Sube un 5 % | +50 € | +500 € |
| Baja un 5 % | −50 € | −500 € |
| Baja un 10 % | −100 € | −1.000 € (todo el capital aportado) |
Ejemplo simplificado, sin comisiones, diferenciales ni costes de financiación.
Protecciones para inversores minoristas en la UE
Desde 2018, las autoridades europeas aplican medidas específicas para la comercialización de CFD a clientes minoristas, que los supervisores nacionales mantienen. Entre las principales:
- Límites de apalancamiento según el activo, más bajos para los más volátiles (por ejemplo, los criptoactivos).
- Cierre automático de posiciones cuando el margen cae por debajo de un umbral.
- Protección frente a saldo negativo: no puedes perder más del dinero depositado en la cuenta.
- Prohibición de incentivos como bonos para operar.
- Advertencia de riesgo estandarizada que indica el porcentaje de cuentas minoristas que pierden dinero.
Señal de alerta: si un broker te ofrece apalancamientos muy superiores a los habituales en la UE o bonos por depositar, probablemente opere fuera del marco europeo o no esté autorizado.
Costes que se suelen ignorar
- Diferencial (spread): diferencia entre precio de compra y de venta.
- Financiación nocturna (swap): coste por mantener posiciones abiertas de un día para otro.
- Comisiones por operación y por conversión de divisa.
- Comisiones de inactividad o de retirada.
Cuándo puede haber una mala práctica
- El broker no evaluó si el producto era adecuado para ti (test de conveniencia).
- Se abrieron operaciones que no ordenaste o un «gestor» operó por ti sin mandato.
- Se te animó a aumentar el apalancamiento o a cubrir márgenes con nuevos ingresos.
- Los precios de ejecución no se corresponden con el mercado.
- No se respetó la protección frente a saldo negativo.
En estos casos, el análisis de operaciones permite contrastar el historial con lo que debería haber ocurrido.
Antes de operar con CFD
- Comprueba que el broker está autorizado en España o en la UE.
- Lee la advertencia de riesgo y el documento de datos fundamentales.
- Calcula cuánto perderías en un movimiento adverso del 5 % o del 10 %.
- No inviertas dinero que necesites a corto plazo.
Si has sufrido pérdidas
Una pérdida no implica por sí sola una mala práctica: los CFD son arriesgados. Pero si detectas alguna de las señales anteriores, conviene revisar el caso. Puedes empezar con la checklist documental y consultar el servicio de problemas con brokers.







