Muchas plataformas juntan en la misma pantalla un CFD y un criptoactivo, como si fueran dos botones del mismo producto. No lo son. El CFD es un derivado: apuestas a la variación del precio, con apalancamiento, sin comprar el activo. El criptoactivo es el activo en sí, cuando de verdad te lo entregan o te lo custodian. Quien ofrece cada cosa necesita una habilitación distinta. Que la marca tenga una de ellas no le da la otra.
Qué estás firmando en cada botón
| CFD | Criptoactivo | |
|---|---|---|
| Qué es | Un contrato con la plataforma sobre la diferencia de precio | La compraventa o la custodia del activo |
| Marco | Normativa de instrumentos financieros (en España, la Ley 6/2023) | Reglamento MiCA, cuando se presta un servicio de criptoactivos |
| Riesgo típico | El apalancamiento puede liquidar la cuenta | El precio, la custodia y la plataforma que lo guarda |
| Qué mirar | Si esa sociedad puede ejecutar órdenes sobre derivados | Si es un proveedor autorizado de servicios de criptoactivos |
Un CFD cuyo subyacente es un criptoactivo sigue siendo, en general, un instrumento financiero, no un servicio MiCA. Por eso una inscripción antigua como «exchange» no autoriza a venderte ese derivado. El riesgo del apalancamiento está explicado en CFD y productos apalancados. Lo que hay que revisar en una custodia de cripto está en criptoactivos: qué revisar.
Desde el 1 de julio de 2026
Agotado el periodo transitorio de MiCA en España, prestar servicios de criptoactivos aquí exige autorización de la CNMV o de otra autoridad europea que permita operar en España, en los términos que la propia CNMV ha publicado. El registro antiguo de proveedores de cambio de moneda virtual del Banco de España no sustituye esa autorización. El resumen práctico está en exchanges y criptoactivos autorizados.
Eso no convierte en seguro al proveedor autorizado. MiCA no crea un fondo que te devuelva las pérdidas de precio si el proveedor quiebra. Y la autorización es de una sociedad concreta: no se extiende a la empresa hermana que aparece en el pie del contrato ni a la app que te instalaron por un enlace.
- Lee si el contrato habla de «contrato por diferencias» o de «compra del activo».
- Comprueba que la sociedad de esa cláusula tiene la habilitación de ese servicio, no del otro.
- Desconfía si con el mismo saldo te pasan de un CFD a un «monedero» sin explicarte quién custodia.
Matiz: esta guía no dice que todo CFD o todo criptoactivo sea un fraude. Dice que cada uno exige su permiso y su lectura del riesgo.
Preguntas que el contrato tiene que poder responder
Antes de pasar saldo de un producto al otro, localiza cuatro respuestas en el PDF, no en el chat. Quién es tu contraparte en el CFD: la propia plataforma o un tercero que ella dice que ejecuta. Quién custodia el criptoactivo si de verdad lo compras, y en qué red. Si puedes pedir la transferencia del activo a un monedero tuyo o solo ver un saldo interno. Y qué pasa con las posiciones de CFD si la cuenta de cripto se bloquea, porque a veces son subcuentas del mismo login y un bloqueo las arrastra a las dos.
Si ninguna de esas respuestas está escrita, no completes el hueco con lo que el gestor te cuenta por teléfono. Pide que te lo confirmen al correo de la razón social. Una plataforma que solo sabe explicar el producto en un audio no te está dando la información previa que un cliente minorista puede exigir cuando el servicio está autorizado, y es una señal más para no mezclar los dos saldos. Si ya los mezclaste, pide que te separen por escrito el saldo de cada producto antes de aceptar cualquier «conversión» de uno en el otro. Una conversión hecha con un clic, sin ese desglose, te deja sin saber qué servicio estabas usando el día en que el dinero dejó de poder salir.
Qué hacer ahora
Antes de ingresar, identifica el producto real y la sociedad real. Si ya operas y no sabes cuál de los dos tienes, pide el extracto y el contrato por escrito, como en cualquier otra cuenta. Si la retirada se ha parado o la sociedad no consta para ese servicio, ordena el caso en problemas con plataformas o en una consulta. No firmes un segundo producto para «liberar» el primero.



